Hasta que los reproductores de audio irrumpieron de manera masiva a precios moderados, este popular formato de música estaba condenado al encierro de la PC. Ahora puede ir donde vaya el usuario, de la mano de dispositivos cada vez más pequeños y livianos. Pero la proliferación de marcas y modelos torna compleja la elección sobre qué producto comprar.
Los reproductores portátiles de MP3 son el último grito de moda en materia de consumo. El boom y la buena publicidad de los iPod de Apple, los precios cada vez más accesibles y el esfuerzo de las empresas por hacerlos más atractivos lograron este fenómeno.
Los reproductores de MP3 tienen tres versiones: los que almacenan los archivos en memorias Flash internas, los que lo hacen en discos duros y los clásicos discman que leen otros formatos digitales de audio.
Cada uno tiene sus ventajas. Los de memoria Flash son livianos y pequeños, tienen buena calidad de sonido y consumen poca energía, pero son los de menor capacidad. Un dato importante no sólo por la música: sirven también para transportar todo tipo de archivos, como audio, fotos o documentos.
Si una canción en MP3 o WMA de calidad promedio (128 kbps) ocupa unos 4 MB, en un reproductor de 256 MB entrarán 64 canciones, aceptable para viajes en colectivo o el gimnasio, pero poco para unas vacaciones.
Para paliar esto, algunos modelos admiten tarjetas de memoria, por lo general de tipo SD (como el Benq Joybee 130 o el Sandisk E130, ambos de 512MB), con capacidades que hoy rondan los 2 GB, aunque esto aumenta el costo final del equipo.
Los reproductores portátiles de MP3 son el último grito de moda en materia de consumo. El boom y la buena publicidad de los iPod de Apple, los precios cada vez más accesibles y el esfuerzo de las empresas por hacerlos más atractivos lograron este fenómeno.
Los reproductores de MP3 tienen tres versiones: los que almacenan los archivos en memorias Flash internas, los que lo hacen en discos duros y los clásicos discman que leen otros formatos digitales de audio.
Cada uno tiene sus ventajas. Los de memoria Flash son livianos y pequeños, tienen buena calidad de sonido y consumen poca energía, pero son los de menor capacidad. Un dato importante no sólo por la música: sirven también para transportar todo tipo de archivos, como audio, fotos o documentos.
Si una canción en MP3 o WMA de calidad promedio (128 kbps) ocupa unos 4 MB, en un reproductor de 256 MB entrarán 64 canciones, aceptable para viajes en colectivo o el gimnasio, pero poco para unas vacaciones.
Para paliar esto, algunos modelos admiten tarjetas de memoria, por lo general de tipo SD (como el Benq Joybee 130 o el Sandisk E130, ambos de 512MB), con capacidades que hoy rondan los 2 GB, aunque esto aumenta el costo final del equipo.